martes, 15 de febrero de 2011

Unas Navidades diferentes

¡¡ Feliz Año Nuevo a todos !!. Siiii ya se que estamos en marzo, sorry, reconozco que soy un poco desastre con el timing del blog, pero más vale tarde que nunca ¿verdad?. Quería contar las "especiales" Navidades que se tienen por estos parajes. Diferentes sobre todo por la temperatura claro, ya que 32 años asociando las Navidades al frío de repente es curioso cuando el 25 de diciembre hace ¡¡25 grados!! y toca ir a la playa. Así que eso hicimos, con un grupo de amigos quedamos a las 9 de la mañana para coger un buen sitio ya que se esperaba muchísima gente y nos dirigimos a la playa de Bronte, una playa bastante grande de arena blanca que dispone de una gran zona de hierba para hacer barbacoas, practicar deportes...
A las 10.15 la carpa ya estaba instalada y como es tradición se desayuna gambas con champagne (no, no se mojan como las galletas). Tras el desayuno tocaba jugar a todos los deportes posibles, algunos locales, como el criquet que no había jugado en mi vida pero era divertido, un poco de rugby, luego palas, petanca, fútbol, volley, pfff, a sí entre medias baños entre las olas gigantes... Y un pincho moruno, unas chuletas, y alguien tenía que hacer la sangría no??,... bueno no cuento mucho más, tras 3 barbacoas, unos litros de sangría y el baño de rigor a media noche, llegamos a casa a la una de la madrugada para un merecidísimo descanso... pero mejor no lo cuento, lo enseño:
Pero no duró mucho el descanso del día anterior, pues la inagotable actividad de los australianos no cesa, ya que también es tradición al día siguiente de Navidad ir temprano a las carreras de caballos de Randwick, unas de las más importantes del año. Así que pillamos las bicis, nos pusimos guapos y ale al hipódromo, la mayoría de la gente vestía "de gala" ya que es una oportunidad para lucir modelitos, un poco la tradición inglesa de a ver quien lleva el tocado más loco pero un poco mucho menos exagerado ya que la etiqueta en Australia no suele ser muy exigente. El hipódromo es bastante grande y ese día estaba abarrotado, después de cada carrera saltaba la histeria colectiva entre los ganadores y alguna que otra cara larga o de susto de los desafortunados. Se notaba que la gente apostaba la vida, pues es verdad que el australiano apuesta a todo lo posible no hay más que ver cualquier bar de apuestas donde a diario apuestan desde a el campeonato de hockey hielo de Canadá a los campeonatos de ping-pong de Corea, si hubiera dos cucarachas juntas, rápidamente podrían hacer un círculo al rededor y apostar para ver cual de ellas traspasa la línea en primer lugar (no exagero mucho pues esto mismo lo hacen con sapos con dorsal), pues este día en el hipódromo, qué mejor oportunidad para desplegar los billetes. Nosotros esperamos hasta la última carrera para apostar, si no no tenía mucha gracia claro, el sistema de apuestas era parecido al de España y tras enterarnos de los participantes hicimos una apuesta bastante segura pues viendo el ranking de los caballos, apostamos a "Triple Elegance" que se presentaba como uno de los favoritos de la jornada. Nuestra apuesta fue a posición (3 primeros) y ganador. Quedó segundo y bueno de los 50 dolares que apostamos nos devolvieron 60 así que tan contentos por no haber perdido nada... Nos quedamos fuera un rato viendo el desfile de modelitos y la cola que se hacía para pillar taxis. Cogimos nuestras bicis y volvimos para casa. Pero mejor que contarlo, verlo:

Una vez en casa como era 25 tocaba abrir regalos de navidad, pero una vez mas se hizo raro, ya que el calor apretaba y yo no veía la nieve en ningún lado. Así que sacamos los regalos a la terraza para estar mas frescos y comenzamos la ceremonia, un perfume por allá, una agenda por acá, unos malabares, una lata de gourmet para Mikado... mi regalo estrella fueron unas alforjas para la bici!!, si si, es la vida, por un lado me sirven para hacer la compra por otro para perderme días-semanas incluso meses por el resto de Australia que ya va siendo hora...ya me he hecho alguna escapada de una semana máximo y muy bien. Así TODOS pudimos disfrutar de nuestros regalitos.

Finalmente llegó el 31 y decidimos quedarnos a ver los fuegos artificiales en la ciudad. Al haber tanta imigración en Australia mucha gente aprovecha las fechas navideñas para volver a sus tierras, también hay festivales alternativos en islas remotas para los que no quieran celebrar a lo tradicional y mucha otra gente que simplemente se marcha de vacaciones. Tampoco se queda Sydney como Madrid en agosto, pero sí se nota un poco menos de gente. Pero el 31 vuelven a salir como las cucarachas en la noche, ya que los fuegos artificiales de fin de año en Sydney tienen fama mundial, a lo mejor no solo por la originalidad de sus cohetes, sino por el esceneraio desde donde se lanzan.

Por lo que nos habíamos informado había que ir temprano a coger una buena ubicación cerca del Harbour Bridge, ya que ese sería uno de los principales focos de acción. Estaba prohibido el acceso de bebidas alcohólicas en todas las cercanías al agua, policías custodiaban las entradas. Conseguimos meter una bota de vino para tener al menos con qué "brindar". Desde mediodía ya había gente ocupando cualquier punto con buena visibilidad, nosotros llegamos a las 2 de la tarde y nos costó encontrar sitio pero al final nos hicimos un hueco en primera fila y de ahí no nos movimos. Según pasaba la tarde venían más y más personas, picnic, cartas y todo lo que pudieras hacer para entretenerte estaba bien, pero a mí ya se me hizo realmente largo pues no puedes salir de tus dos metros cuadrados de toalla por el exceso de multitud que se acumulaba y son 10 horas bajo un sol de unos 28 grados que apaciguábamos con zumos y paraguas...pero ya podía venir Randalf el mago a tirar los fuegos artificiales que yo ya empezaba a tener ganas de volver a casa. Nos salvó el estar junto a una playita donde podías mojarte un poco, Céline hasta se bañó rápido ya que estaba prohibido también. A las 8 de la tarde estaba todo lleno de toallas con gente que era imposible dar un paso sin pisar a alguien. El agua también se llenaba de embarcaciones que amarraban sus yates a bollas ya predispuestas pues no permitían fondear con ancla, tampoco permitían barcos circulando para evitar ruidos de motor y que no se acercaran demasiado a la zona de lanzamiento de los fuegos. Patrullas de policía tanto en tierra como en agua se ocupaban de mantener el orden. Los ferryes y barcos turísticos se habían "vestido" de gala para la ocasión con luces y decoraciones, es una buena opción para quien quiera ver los fuegos sin agobios pues te dan de cenar y no pierdes mucho tiempo, pero claro, no es nada barato. A continuación dejo una imágenes donde se puede apreciar nuestra ubicación aireada al principio y posterior hormiguero de gente.

A 5 minutos de las doce soltaron unos pocos fuegos supongo que para "despertar" a la gente que se había quedado dormida... nosotros ya teníamos preparadas las uvas y el cronómetro improvisando muy mucho las campanadas de la Puerta del Sol ya que aquí son inexistentes...
Y puummmm plassss puumm empezaron los fuegos y nosotros empezamos a comernos las uvas, más o menos 15 segundos depués de más o menos las doce nos pudimos felicitar las Fiestas... PriiiiuuuuuuPLASSh pum frrrrrf pum, psssssrrrrruuummbra papum plas pum!! todo eso pero coreografiado, ¿os lo imagináis no?, bueno si no es así aquí dejo algunas imágenes corraborar mi descripción :)


Como anécdota decir que ese mismo día perdí una batería de mi cámara en el tren y solo tenía una bastante limitada, cosa que me hizo tirarme un poco de los pelos y recordarme cuando me fui a Costa Rica que un día antes se me rompió la cámara, vaaggghh si es que estoy un poco gafao!!!, pero no problema por lo menos algunas conseguí pillar y también teníamos la cámara de Céline.

Bueno pues hasta el próximo capítulo, espero hacerlo antes de nuestra visita hispano-francesa en julio, ciaoo!!!



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