domingo, 3 de abril de 2011

Grand Prix F1 Australia

Por fin ha llegado la nueva temporada de F1, comenzando además en el circuito australiano de Albert Park situado en la magnífica ciudad de Melbourne, unos mil kilómetros al sur de Sydney.
Ni Céline ni yo habíamos estado nunca en un Gran Premio y como a los dos nos encanta, vimos aquí una oportunidad inmejorable para ir por primera vez. Por un lado era una excelente excusa para visitar Melbourne y por otro aprovechamos la notable diferencia de precios de las entradas con respecto a las carreras europeas. Esto se debe a que en Europa hay mucha más afición a la F1 aunque aquí esta creciendo cada vez más gracias al piloto local Mark Webber. Las entradas de admisión general (ubicación libre en casi cualquier parte del trazado del circuito, no grada) salen por 175 dólares por persona (unos 120€) válidas para 4 días durante los que se realizan diferentes competiciones de automovilismo además de la clasificación (sábado) y carrera (domingo). Sale prácticamente por la mitad de lo que costaría en Europa, así que no nos lo pensamos más. El vuelo de la económica compañía Virgin (sí, también es de Sir Richard Branson) salió el jueves a las 7 de la mañana y a las 9 ya estábamos en las puertas del albergue. La primera impresión de Melbourne fue una ciudad joven y dedicada que apuesta por la movilidad limpia con su gran red de tranvías y la modernidad con su grandiosa y creativa arquitectura. Sin duda merece un capítulo a parte.

Soltamos los macutos y pillamos el tranvía (gratuito con la entrada de F1) hasta el circuito de Albert Park, que curiosamente no se encuentra a más de 10 minutos del centro de la ciudad. Está situado dentro de un gran parque y campo de golf, con un gran lago de 225 hectáreas en su interior. En el lago se puede practicar cualquier actividad náutica, desde motos de agua hasta windsurf, ya que también hay un club de vela. Una zona pantanosa permanece acotada para preservar la vida animal y vegetal.

Para el gran fin de semana del motor, se acota todo el parque y se habilitan 10 puertas de acceso repartidas alrededor del circuito. Una vez dentro se puede rodear andando libremente todo el lago y por un lado comenzar a buscar la mejor ubicación vista a la carrera del domingo y por otro poder disfrutar de la multitud de exposiciones de coches, de todo tipo desde coches de carreras de modalidad drag hasta un De Lorean DMC-12 (el del regreso al futuro) con todos sus extras.

También multitud de talleres, mecánicos de diferentes equipos y de las diferentes modalidades que competían (por desgracia no pudimos acceder a la zona de F1 hasta el final de la carrera cuando pudimos ver algo de la zona de boxes). No perdáis detalle del picnic que se hicieron los mecánicos en la parte inferior de la imagen...¿Qué mejor sitio?

Exhibiciones de saltos acrobáticos de motos y bola del infierno (una locura de bola metálica donde en su interior rodaban fuerte y en todas las direcciones hasta 4 motos muy cerca y rompiendo la ley de la gravedad, una auténtica locura. Incluso si quieres puedes contratar una vuelta en helicóptero por el circuito y alrededores. En un momento que nos acercamos a la zona de prensa, pudimos hacer unas fotos a Hamilton y a Button firmando autógrafos, Alonso había estado una hora antes pero no llegamos a tiempo. También buscamos entre los calvos a ver si veíamos a Lobato pero no apareció. Lo siento Borja, esta vez no pude conseguirte ese autógrafo dedicado de tu ídolo calvo como aquél que tienes de Paco Porras...

Repartidos por diferentes partes del circuito, había numerosos stands que vendían o promocionaban desde revistas del motor o cremas L´Oréal para hombre hasta bebidas energéticas, en el que lo único en que escatiman era en los centímetros de tela que cubrían a las azafatas. Pero mejor que contarlo, verlo:

La agenda se presentaba apretada desde las 11 hasta las 7 de la tarde, comenzaban con "Shannons historic demostration", cochazos de competición clásicos competidores en antiguos campeonatos franceses tipo Le Mans. Eran increíbles, primero los pudimos contemplar de cerca preparados para salir a dar unas vueltas, y luego ya en pista, con muy diferentes tipos de sonidos de motor a cada cual más espectacular. Dejo algunas fotos para que sepáis mejor de lo que hablo:

El viernes nos tomamos un respiro de ruido y goma quemada y contratamos por $99 una excursión a Philip Island a unos 150 km de Melbourne y donde pudimos ver algunos pingüinos en libertad. No hay fotos pues en toda la reserva donde se encontraban estaban prohibidas para proteger sus sensibles ojos de los flashazos turísticos.

El sábado en el circuito ya se veía más movimiento, pues a parte de ser fin de semana, era día de clasificación. A lo largo del día continuaban los eventos y vimos como Vettel conseguía la pole. Un último vistazo a nuestra ubicación escogida para la carrera y la forma mas rápida de llegar antes que mis competidores y vuelta al albergue a descansar para el gran día.

Llega el gran día, el domingo el circuito abre sus puertas a las 10.30 y se avecinaban multitudes, así que tocaba hacer un esfuerzo para conseguir entrar de los primeros. El primer tranvía salía a las 7am, demasiado tarde para mi intención, así que aprovechando la cercanía del circuito al hostal (30min andando), a las 5 de la mañana todavía de noche me fui caminando hasta el circuito, a las 5.30 llegué a las puertas y vi a tres australianos apostados en la puerta que llevaban desde las 2 de la mañana (habían dormido allí). Siempre hay gente más enferma que uno mismo. A las 7.20 vino Céline, a las 8.30 ya habría unas 20 personas y a las 10am detrás nuestro y comenzando a inquietarse había más de 150 impacientes deseando entrar. Habíamos tenido tiempo para pensar la estrategia, Céline llevaría todos los bártulos (nevera, mochilas, estandarte de dos metros con banderita española...) y yo me ocuparía de hacer el spring de mi vida para conseguir llegar al objetivo marcado.
Estaba el primero, detrás mío forcejeaban algunos intentando colarse. Era duro tener que proteger la posición durante tanto tiempo, ya no había respeto ni por los madrugadores. Dieron las 10.30 y comenzamos a entrar, la estampida comenzaba, sorteando rápidamente el cuello de botella de los controladores, pero una vez pasados estos rápidamente comenzaba la primera carrera del día. Salí corriendo como un condenado con mi esterilla en la mano, vi dos que habían entrado delante pero el día anterior había previsto un atajo haciendo un par de rápidos saltos de valla, efectivamente les gané la posición mientras escuchaba un "fuck" de sorpresa por su parte al verme como un rayo adelantándoles. Efectivamente fuí el primero en cruzar el puente de madera que atravesaba la pista del circuito hacia la parte interior de este (donde estaba la codiciada ubicación). En el puente sonaban con fuerza las pisadas según corría y notaba una auténtica estampida de cientos de búfalos a mis espaldas, salté a la zona de hierba y ya sólo faltaba un último spring de doscientos metros, entre la tensión, la falta de descanso y el esfuerzo, notaba que me flaqueaban las piernas y que en cualquier momento me pasarían por encima. Pero finalmente llegaba primero a la zona esperada, con la intranquilidad de que vi ya a otras 30 personas en la misma ubicación que debieron pasar con pases VIP a primera hora de la mañana, pero ahí había un hueco para dos, prácticamente salté sobre el sitio y planté la esterilla ocupando dos huecos. Lo había conseguido siiiii!!! Ahora tenía ganas de vomitar, es el precio de la "admisión general" (el próximo año pagaremos un asiento en grada para invertir en salud y bienestar). Céline llegaría 10 minutos después tranquilamente con todas las provisiones. Acotamos la zona con nuestras mochilas y atamos el palo de dos metros con una banderita española en la punta. Banderita pues el día anterior no la encontramos mas grande, había muchas cosas de Ferrari, algunas de Massa, pero ¿¿de Alonso?? En una tienda de Fórmula 1 la dependienta me había preguntado de qué equipo era Alonso...Una vez instalados ya no nos movimos de ahí hasta el final de la carrera sobre las 7 de la tarde. A continuación algunas imágenes y videos del gran día. Arriba a la derecha la cantera de Ferrari :)

El estandarte hizo su efecto y a media mañana se juntaron con nosotros tres españoles (de Ibiza y Canarias) con los que terminaríamos el día. Vimos las competiciones de las diferentes modalidades, de nuevo los clásicos, Porsche, F500, V8 y los Lexus que al ser eléctricos parecían bicicletas... ahí van algunos vídeos:


Después, el carrerón, adelantamientos, salidas de pista, teníamos una pantalla delante donde no perdíamos ningún detalle, aunque echaba de menos los comentarios del Lobato y De La Rosa. Aquí dejo un pequeño momento donde los Ferrari hacían un sandwich a un McClaren.


Nada mas terminar la carrera, la gente se fue como loca a la pista del circuito, de cualquier forma, saltando la valla, pasando por encima de otros etc. Finalmente estábamos sobre el asfalto y avanzamos llevados por la corriente humana hasta pasar por la línea de salida, boxes, pit stop etc. Luego al ver la carrera en la tele (descargada de internet) en un momento que entrevistan a Alguersuari al final, pudimos identificar la banderita moviéndose entre la multitud je je (la única aparición en toda la carrera). Dejo un pantallazo del momento tv.

Tras la carrera había un concierto que escuchamos un rato y luego fuimos a la city a cenar algo con los españoles. Nos despedimos y volvimos al albergue. Cuando llegamos, Céline fue a su habitación a dormir, pero yo todavía tenía el cuerpo demasiado animado como para acabar el gran día. Como nos había sobrado media botella de vino, entré en mi habitación (de 4) felicité a un alemán por el triunfo de su compatriota y luego dije que si alguien me acompañaba con la botella. Estaban los tres en la cama ya pero había que proponerlo claro. Ante mi sorpresa un japonés se descuelga de su litera de arriba casi dando un salto y dice yo yo yo!!...Pues ale, te ha tocado. Tras vestirse subimos a la azotea a acabar la botella, hablamos mucho de nuestros países y de la vida...luego decidimos ir a la calle y finalmente encontramos el único bottle shop (único lugar para comprar bebidas asequibles) abierto hasta las 3am. De camino nos encontramos con una pareja de franceses que se unieron a nuestra campaña. Tras pasar una noche divertida por Melbourne, regresé al albergue con Kobayashi que había disfrutado mucho una noche diferente y no paraba de agradecerme el haberle sacado de la cama je je. Así que 24 horas después de levantarme para ir a las carreras, caí a plomo en la cama y no me levanté hasta...4 horas después pues había que hacer el checkout. La vida es dura :-).

El día siguiente lo aprovechamos para continuar viendo un poco Melboune de día. Una buena opción era subirse al tranvía gratuito que da una vuelta por la ciudad, pero ya hablaremos de esta ciudad en otro capítulo. Por la tarde cogimos el autobús hacia el aeropuerto para regresar finalmente a casa tras un muy bien aprovechado fin de semana. Gato se alegró de vernos de nuevo. Como efectos secundarios del fin de semana, Céline perdió su cámara no sabemos donde y yo a pesar de los protectores auditivos, estuve una semana con los oídos taponados. Parece que hay intenciones de reducir los decibelios de los motores en próximos años, aunque igual no es lo mismo ¿no?.

1 comentario:

  1. Menuda experiencia chicos,lo sentimos por la cámara de Céline,pero qué pasada!!

    Besos,Alan y Victoria

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