sábado, 11 de septiembre de 2010

7. Darling Harbour

La gran bahía de Sydney (Sydney Harbour en inglés), también llamada Port Jackson es un enorme puerto natural entorno al cual se ha desarrollando la mayor aglomeración urbana de Australia. En ella podemos encuentra la famosísima Ópera y el gran puente de hierro "Harbour Bridge". Más adentro existe una pequeña cala especialmente protegida de los vientos y del fuerte oleaje del océano, hace dos siglos alcanzó su máximo explendor al convertirse en el importantísimo puerto comercial de Sydney. Es el Darling Harbour.

En la época dorada de la "explotación", los ingleses ya habían desembarcado a la mayoría de la "escoria" (prisioneros y mercenarios). Luego se dieron cuenta de que además podían irse de ahí con los bolsillos llenos, así que tras saquear, asesinar y por último contagiar un brote de viruela exterminando a la mayor parte de la población aborígen, comenzaron a hacer negocio con las ricas materias primas que la nueva tierra ofrecía. Manteniéndose ocupados, y con mano de obra barata a golpe de látigo, comenzarón a asentarse en nuevas viviendas que rápidamente se convertirían en barrios. Ya que apiñados se sentían más seguros ante posibles represalias de los pocos aborígenes que quedaran. Por aquel tiempo (1852) comenzó a venir aún más gente atraidos por la "fiebre del oro" formando así la primera ciudad de Australia.

Había ya barrios de todo tipo. En las mejores zonas, más cerca de la costa y con las mejores vistas, las familias ricas vivían en grandes casas coloniales, muchas de las cuales se conservan actualmente. Por otro lado, los barrios más humildes se ubicaban un poco más apartados de la costa y serían ocupados por la nueva clase obrera, dedicada a crear las infraestructuras que los primeros necesitaban.

Como muchos de los marineros de los barcos que llegaban se quedaban a vivir en la nueva tierra, hacía falta reclutar constantemente nuevas tripulaciones. De aquí que los borrachos que se pasaban de beber en los bares del Rocks (barrio cercano al puerto), en ocasiones acabaran despertándose en la cubierta de un navío inglés que ya había zarpado, "alistados" por la fuerza. Por lo visto existían pasadizos subterráneos en algunos bares destinados a estas causas.

Posteriormente, en la depresión económica del 29, el puerto estaba atestado de "parados" buscando trabajo en los barcos, por ello el tramo donde se apostaban mendigando oportunidades fue llamado "La Milla del hambre".

Un importante puerto comercial, una línea férrea y el famoso puente (Harbour Bridge) aseguraban el flujo de mercancías por mar y tierra, siendo los condiciones ideales para que se desarrollara la industria, naciendo así lo que hoy en día es el corazón financiero de Sydney o CBD (Central Business District). Ese es el verdadero epicentro del rápido desarrollo urbanístico de la ciudad de Sydney y quizás debido a su frenética historia comercial, se explica el voraz consumismo que se aprecia por aquí. En la actualidad, el puerto comercial se encuentra a 12 millas al sur de la entrada a la bahía de Sydney, se llama Port Botany y está en continua expansión debido al incesante crecimiento comercial. Aquí dejo un link de un vídeo donde aparece Port Botany, además es una obra de arte realizada con unas 15000 fotografías por un artista australiano: http://www.youtube.com/watch?v=Elc_xs-RPAU

Poco queda pues de aquella pintoresca época. Ahora, donde todo funciona electrónicamente y las mercancías y pasajeros viajan por avión o coche, el antiguo Darling Harbour quedó obsoleto para su cometido original y se remodeló casi por completo. Ahora se ha convertido en uno de los mayores centros de ocio al aire libre de la ciudad. La anteriormente mencionada "milla del hambre" es ahora un largo muelle donde amarra un enorme crucero de la compañía P&O, el cual trae a la ciudad miles de turistas por semana y avisa a su entrada y salida pegando un sonoro bocinazo. El actual Darling Harbour por lo menos ha conservado algunos retazos de antigüedad y cultura, combinados con buena arquitectura moderna, que lo hacen bajo mi punto de vista "perdonable".

Es un buen sitio donde pasar la tarde, ver la puesta de sol y dar un paseo por sus muelles (las únicas atracciones gratis). Entre otras muchas cosas, podremos encontrar decenas de restaurantes, con buena pinta pero un poco caros, un museo de naturaleza salvaje, un Imax 3D de pantalla gigante, un enorme acuario, un jardín chino, un funicular que recorre desde lo alto las inmediaciones, un centro de convenciones. También está el gran museo marítimo nacional, donde se pueden visitar desde un submarino hasta un barco de guerra pasando por una antigua carabela o las primeras embarcaciones aborígenes.

Se conservan otros muelles, unos con embarcaciones de recreo que suelen ser de alquiler o para participar en regatas, otros ocupados por antiguos barcos de vapor construidos de madera y con ruedas de molino en su popa (como los del Misisipi), los cuales, junto con otros un poco mas modernos, los han convertido en enormes restaurantes flotantes que al atardecer, salen a navegar por la bahía para románticas cenas a la luz de la vela con vista a las luces de la ciudad (por unos 80 euros de nada), algunos tienen hasta sala de baile y se organizan despedidas de solteros y fiestas de todo tipo. Es curioso sentarse en la orilla de la bahía y ver pasar este tipo de barcos, algunos tienen luces un tanto horteras de color morado, rojas y amarillas y se puede ver a la gente bailando dentro, imagino que alguno un poco bebido se habrá caído al agua buscando la parada de autobús a la salida...

El WildlifeWorld es un parque de naturaleza salvaje que se encuentra en el mismo Darling Harbour y que no pudimos resistirnos a visitar para tener un primer contacto con los "bichos" autóctonos.

Hay reptiles, ranas, insectos extraños, un cocodrilo gigante, caimanes, un recinto con mariposas, canguros, koalas, wallabys, pájaros, murciélagos y algún que otro animal extraño. De ellos hay algunos que nos llamaron especialmente la atención:

Cassowary: Es el segundo mayor ave del mundo y es un animal impresionante. Es gracioso verlo moverse pues parece un plumero con patas y cuello, pero ojito con él, pues por lo visto es bastante peligroso sobre todo si invades su territorio, ya que dispone de grandes garras y da brutales cabezazos con su dura cresta ósea que parte desde el pico. Es un vivo ejemplo de animal prehistórico y cuando enviste, emite rugidos a lo tiranosaurio Rex, se pueden ver vídeos en youtube. Muy inquieto todo el rato de aquí para allá, casi no pudimos ni hacerle una foto, (la del primer plano es de internet).

Kookaburra: Pájaro cabezón, bastante común en Australia y con un potente graznido. En un paseo por un bosque cercano a Sydney vimos bastantes en libertad, un poco más delgados la verdad. En un artículo comentaban que había Kookaburras en rehabilitación por haber engordado tras alimentarse durante un tiempo de salchichas que conseguían en un parque donde se frecuenta las barbacoas.

Wallaby: Son parecidos a los canguros pues también se desplazan a saltos con sus patas traseras, pero mucho más pequeños, con más pelo y unas rayas más oscuras en la cola. También suelen andar en grupos y por zonas desértico-rocosas.

Wombat: Es bastante peculiar, como si mezcláramos un cerdo peludo con un topo...pues algo parecido, escarba bien y se refugia en cuevas, suele vivir en zonas áridas y rocosas junto a los wallabys. Tiene bastante mal carácter ya que en el recinto donde lo vimos intentaba quitarle la comida a los pobres wallabys, que hacían lo que podían para intentar intimidarlo un poco armando un buen jaleo.

Canguros: No son tan "bonitos" como en los dibujos animados, tienen una cola fuerte y grande que les sirve para estabilizarse tanto en carrera como parados. Patas traseras desproporcionadamente grandes. Están diseñados para recorrer grandes distancias sobre las interminables llanuras australianas, de hecho "caminando" en distancias cortas son bastante peculiares pues no saben dónde meter las patas y andan apoyándose en las delanteras a modo de muletas pareciendo bastante torpes.

Aparte, vimos algunos otros animalejos, muchos en penumbra, ya que debido a las altas temperaturas, la mayor actividad en el desierto tiene lugar por la noche. También había algunas ranas y serpientes venenosas. En el caso de las ranas, no conviene hacer lo de la foto aunque allá cada uno...(siempre hay tiempo para hacer el payaso je je).
Por cierto el otro día en un bosque vimos una serpiente amarilla que cruzó el camino por donde íbamos, delgada pero larga de aproximadamente un metro y medio de longitud. Es como la de la foto, que he tenido que buscar en internet ya que no me dio tiempo a sacar la cámara. Por lo visto era una "Green tree snake", una serpiente de árbol que se alimenta de pájaros y pequeños roedores, pero como la mayoría de las serpientes, son bastante asustadizas a no ser que se vean acorraladas.

Los koalas, qué maravilla, estaban ahí bien cerca, como cual osos de peluche colgados de los árboles moviéndose muy lentamente, ya sea para comer unas hojas o para colgarse de una rama (es una forma de estirarse sin hacer demasiado esfuerzo).La siguiente zona, consistía en un área llena de mariposas, de mil formas y colores, no tenían ningún problema en posarse en las manos o cabeza de la gente. Más abajo en una charca, tortugas y un par de pequeños caimanes. El rey de los reptiles, un cocodrilo gigante de unos 3 metros y 600kg, aparecía en un foso totalmente inmóvil, por lo visto estaba un tanto "aletargado", estado que le duraría unos 6 meses en el cual ni siquiera come.

Personalmente no soy fanático de los zoos y recintos donde tengan animales encerrados, pero en este caso comentaban que la mayoría de los animales del recinto estaban en un proceso de rehabilitación o habían sido criados en cautividad. Y eso fue todo en el WildlifeWorld, un pequeño aperitivo de la naturaleza salvaje para lo que ojalá nos encontremos en un futuro.

A continuación adjunto un vídeo terrorífico no apto para mentes y corazones sensibles...(esta de lado pues no he conseguido darle la vuelta, sorry).



Una vez fuera, ya empezaba a anochecer y hacía bastante frío, así que fuimos al embarcadero donde pillamos un ferry de vuelta a casa.



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