Pues sí, decidido a empezar a hacer dinero de alguna forma, estuve pensando qué podría ofrecer yo a esta ciudad que no tuviera ya. La verdad es que de momento bastante poco aunque estoy dispuesto a hacer casi cualquier cosa. Por cierto, quiero aprovechar para aclarar lo del nombre de este blog ya que a mas de uno le habrá sorprendido. Viene de un comentario que hizo mi padre el cual ni quería ni entendía que me fuera, su frase fue ..."¿y qué coño vas a hacer allí, castrar canguros??"... Así que de ahí viene, y si toca castrar canguros, pues lo haré encantado.
Pues un poco cansados de tanta comida china, nos costaba encontrar sabores tradicionales a un precio "razonable" ya que 20$ por unas patatas bravas como si fuera la exquisitez del gourmet no nos parecía aceptable. Esto es debido a que como ya comenté anteriormente, el 70% de los restaurantes parecen ser de comida asiática, el 15% cadenas americanas y el otro 15% se lo reparten entre restaurantes de cocina italiana o "mediterránea" con otros tantos de precios muy elevados. Pues salvo alguna rara excepción, existen algunos locales que ofrecen "Spanish food", con algo parecido a tapas y vinos generalmente carísimos. Por lo que no queda más remedio que fabricarnos nuestro propio sabor español.
Más adelante me animaré con algún que otro plato, pero de momento quería probar a ver qué pasaba si les ofrecía a los australianos nuestra queridísima "tortilla de patata", plato que tengo prácticamente dominado (incluso dándole la vuelta con una cazuela pues de momento no tenemos muchas sartenes..).
El caso es que sé hacer, modestamente hablando, una buena tortilla, natural y sabrosa, nutritiva y para ellos novedosa, ya que supuestamente les gusta experimentar y probar cosas nuevas, así que pensaba que sería buena idea. Además, como también tengo piernas, me ofrecía como servicio extra a llevarla a domicilio, en el barrio donde vivimos de unos 3 km cuadrados aproximadamente. Como otra cosa que sé hacer es diseño gráfico, la mano de obra, las piernas y la promoción me salían "gratis".
Efectivamente, diseñé un pequeño cartel en blanco y negro (copias más baratas claro) con un claro mensaje "Spanish Tortilla" y usando como imagen para reconocer el
"producto español" el toro de Osborne con una tortilla. Tiré de topicazo ya que aquí rápidamente identifica bien el producto y la zona. Además están los toros de moda hasta en las noticias locales por la prohibición de las corridas en Cataluña. Eso sí, violando un poco sus derechos de imagen, aunque documentándome antes y viendo que Osborne no exporta por estas latitudes. Además, que no se quejen que les hago promoción gratuita ehh. También estudié un poco los precios de mercado de los restaurantes, y puse la tortilla para unas 4 personas con un precio de 30$ (unos 20€), parece caro para cualquier español, pero aquí es el precio habitual de un plato principal en un restaurante, a parte es calidad, exclusividad y a domicilio, así que a subirse al carro de la pasta.
Hablando de "ilegalidades", coloqué unos 50 carteles A5 en diferentes lugares como postes de teléfono, farolas, árboles, señales...ninguno supuestamente permitido, bueno sí, uno en un panel atestado de anuncios de todo tipo que había en la calle. Como curiosidad, decir que la gente respeta los anuncios de ese tipo ya que la mayoría continúan pegados donde los dejé y no se molestan en "arrancarlos". También hice un formato pequeño tamaño tarjeta de visita que coloqué por la noche en unos 500 buzones, incluidos los que decían "no junk mail" (no publicidad). Además, estaba ofreciendo un servicio sin licencia de ningún tipo y con una producción que en ningún caso podría llegar a exceder los 4 pedidos diarios, pidiendo en la publicidad que el pedido se hiciera con un mínimo de 5 horas de antelación (para programarme y comprar huevos si hiciera falta) alegando que era "comida casera". Mi excusa para todo ello; "es un servicio/favor que ofrezco de buena fe a los vecinos de la zona".
En un "Bottle Shop" de la zona donde principalmente venden vino y ya conocía al dueño tras charlar con él en otras ocasiones sobre vinos y tal, accedió a colocar un cartel en su caja registradora. Le pareció buena la idea y hasta me dijo que algún día pediría una. A mí me parecía genial, pues a parte de darme ánimos y esperanzas, me gustaba el target de clientela que tenía, ya que se trata en su mayoría de gente de clase media alta que les gustaba el "buen beber" y esto suele estar relacionado casi siempre con un "buen comer".
De hecho yo estaba tan contento que para acabar mi estrategia comercial ya que había visto hacer degustaciones de vino en el local, me animé a hacer una maravillosa tortilla (creo que la mejor que hice nunca) le quité los bordes, la troceé en cuadraditos con sus palillos clavados. Protegida con papel albal y todavía caliente la llevé para allá un viernes a las 6 de la tarde, hora punta de la semana donde la gente se aprovisionaba de bebida para la cena y para el fin de semana. Llegué con la tortilla decidido y optimista, pero nada mas entrar me di cuenta de que el propietario, el hombre que yo conocía, no estaba. Yo estaba interesado en que él la probara, para que supiera exactamente de qué hablábamos, del tamaño y sabor para poder hacer una buena promoción y además tener ese detalle con él y sus clientes ya que era para degustar en la hora de máxima hambre (a la salida de los trabajos). Pero él no estaba. En su lugar un joven sustituto que no sabía de qué iba el cartel que tenía ahí colocado y el cual no me ofrecía confianza como para "regalarle" la tortilla, no obstante, hablamos del cartel, "a eres tú el del cartel?", sí, tal, "y cómo es?", "pues mira, tengo una muestra..., si quieres probarla?", "..oh really??" yes tal.. bueno la probó y le gustó mucho por lo menos, pero ahí quedó todo. Me despedí y me fui con la tortilla.
Estaba un poco frustrado y no sabía qué c... hacer con la tortilla. Me acordé que un par de calles más abajo había otro "Bottle Shop" pero no había entrado nunca, no obstante fui a probar suerte. Entro y un tío de unos 40 años estaba cobrando en la caja y tenía dos clientes delante, yo me puse a su lado y esperé a que acabara de cobrar, inmediatamente después me lancé y ..!!ta-chann!! saqué un plato de una bolsa, quité el papel albal y apareció la tortilla con sus cuadraditos (menos uno el de la anterior tienda)... Podría haber salido bien, que el tío hubiera tenido buen feedback y dijera "oohh y esto??, se puede probar?, pues si quieres puedes darme un cartel ..." (tenía publicidad en la mano)...pero no, justo cuando la había desenvuelto y la vio, apareció una señora con una botella y el tío casi sin mirarme me hizo un gesto rápido con la mano de no noo, ya he cenado gracias.. y siguió cobrando pendiente como es lógico de sus clientes...el caso es que una vez que tengo un plato en una mano con todos los trocitos listos y en la otra el papel albal y la bolsa, no podía volver a ponerla dentro, sería un desastre, le insistí un poco y fue peor como nooo, noo., así que estaba vendido y no me quedó otra que girar el brazo y ofrecerle a la señora que compraba la botella, ella lo miró raro y pasó, luego dos chicas que vinieron en el acto lo mismo, unas risas y qué es eso y bueno, ni la probaron, ahí estaba yo, un viernes tarde con un plato en la mano de "no se qué" para ellos, ya frío y cada vez más reseco, habiendo "invadido" el local del tío que me decía con su desinterés total que sobraba ahí...así que cogí y me fui marchando, pero antes de salir le tendí la mano a dos señoras que veían vinos, una dijo "what´s it, is a pastel??" , y bueno, yo estaba ya un poco quemado y me daban ganas de tirársela a la cara..., bueeno no tanto, contesté correctamente que era salado, de patata y cebolla, y tal, la probó y le gustó bastante, no sin antes tirar sin querer medio trozo al parqué del local...y yo ya temía que viniera el otro con el palo diciendo vetee yaaa, así que me largué definitivamente.
Estaba a un km de casa y claro ahora continuaba con la tortilla en la mano, en la calle, había anochecido totalmente, y la vergüenza ya me la había dejado en el local así que sin guardarla continué calle abajo cual camarero llevando un plato a no sé dónde, mientras ofrecía degustar a la gente que me cruzaba, al tiempo que le daba una tarjeta de publicidad. El problema era que la iluminación de la calle cada vez iba a peor y claro no están acostumbrados a que alguien les "asalte" en una esquina, en mitad de la noche con un plato de "no sé qué" frío y ya costroso que a saber de dónde ha salido...alguno la probó, pero otros lo miraban y parecían pensárselo dos veces y nnnnoo, gracias... Ese día por lo menos ya tenía la cena lista.
Tras buzonear la zona durante tres noches y tener los carteles puestos dos semanas, adivinar cuántas tortillas he vendido: ... "0" (cero).
Así es, el "Sr, Bassat" estaría bastante descontento con mi actuación comercial (sobre todo a partir del segundo "Bottle Shop")... y yo ese día por la noche y el siguiente me sentí bastante decepcionado. Pero el otro día en el tren,
comencé a leer un libro que ya puedo recomendar a todo el que quiera vender alguna maldita cosa. El libro se llama "Punk Marketing" (de Richard Laermer y Mark Simmons), y bueno, aunque parezca que lo del "punk" se acerque más a tirarle la tortilla a la cara de la anciana, hace referencia mas a vender por canales no convencionales, acercándose más a la publicidad "de guerrilla". Y tengo que decir que me ha abierto los ojos, me ha sacudido y me ha preparado para emprender mil y una locuras que podrían funcionar, así que no me importa en absoluto no haber vendido ninguna tortilla, ya que la inversión total que he realizado a parte de mi esfuerzo no ha llegado a 10€.
El problema y la respuesta a mi fracaso lo dio esa señora en el "Bottle Shop" preguntando "what´s it, is a pastel??", ese es el problema, en mercados donde hemos estado la gente se daba golpes por conseguir un bocadillo absurdo de bacon y huevo bastante caro, pero sabían lo que comían. En el caso de la tortilla falta explicar al consumidor lo que es, qué ingredientes tiene, cómo y cuándo se come. Posiblemente mi próxima acción con tortilla (esta vez con autorización) será con un fogón de gas un y un par de paneles informativos, ponerme en un mercado o en algún sitio en la calle a cocinar, ofrecer degustaciones y vender porciones y tortillas enteras mientras se inundan con el irresistible olor de la cocción. Así que toca aprender de los errores y probar nuevas fórmulas hasta conseguir el éxito. Estoy más animado que nunca.
Pues un poco cansados de tanta comida china, nos costaba encontrar sabores tradicionales a un precio "razonable" ya que 20$ por unas patatas bravas como si fuera la exquisitez del gourmet no nos parecía aceptable. Esto es debido a que como ya comenté anteriormente, el 70% de los restaurantes parecen ser de comida asiática, el 15% cadenas americanas y el otro 15% se lo reparten entre restaurantes de cocina italiana o "mediterránea" con otros tantos de precios muy elevados. Pues salvo alguna rara excepción, existen algunos locales que ofrecen "Spanish food", con algo parecido a tapas y vinos generalmente carísimos. Por lo que no queda más remedio que fabricarnos nuestro propio sabor español.
Más adelante me animaré con algún que otro plato, pero de momento quería probar a ver qué pasaba si les ofrecía a los australianos nuestra queridísima "tortilla de patata", plato que tengo prácticamente dominado (incluso dándole la vuelta con una cazuela pues de momento no tenemos muchas sartenes..).
El caso es que sé hacer, modestamente hablando, una buena tortilla, natural y sabrosa, nutritiva y para ellos novedosa, ya que supuestamente les gusta experimentar y probar cosas nuevas, así que pensaba que sería buena idea. Además, como también tengo piernas, me ofrecía como servicio extra a llevarla a domicilio, en el barrio donde vivimos de unos 3 km cuadrados aproximadamente. Como otra cosa que sé hacer es diseño gráfico, la mano de obra, las piernas y la promoción me salían "gratis".
Efectivamente, diseñé un pequeño cartel en blanco y negro (copias más baratas claro) con un claro mensaje "Spanish Tortilla" y usando como imagen para reconocer el
"producto español" el toro de Osborne con una tortilla. Tiré de topicazo ya que aquí rápidamente identifica bien el producto y la zona. Además están los toros de moda hasta en las noticias locales por la prohibición de las corridas en Cataluña. Eso sí, violando un poco sus derechos de imagen, aunque documentándome antes y viendo que Osborne no exporta por estas latitudes. Además, que no se quejen que les hago promoción gratuita ehh. También estudié un poco los precios de mercado de los restaurantes, y puse la tortilla para unas 4 personas con un precio de 30$ (unos 20€), parece caro para cualquier español, pero aquí es el precio habitual de un plato principal en un restaurante, a parte es calidad, exclusividad y a domicilio, así que a subirse al carro de la pasta.Hablando de "ilegalidades", coloqué unos 50 carteles A5 en diferentes lugares como postes de teléfono, farolas, árboles, señales...ninguno supuestamente permitido, bueno sí, uno en un panel atestado de anuncios de todo tipo que había en la calle. Como curiosidad, decir que la gente respeta los anuncios de ese tipo ya que la mayoría continúan pegados donde los dejé y no se molestan en "arrancarlos". También hice un formato pequeño tamaño tarjeta de visita que coloqué por la noche en unos 500 buzones, incluidos los que decían "no junk mail" (no publicidad). Además, estaba ofreciendo un servicio sin licencia de ningún tipo y con una producción que en ningún caso podría llegar a exceder los 4 pedidos diarios, pidiendo en la publicidad que el pedido se hiciera con un mínimo de 5 horas de antelación (para programarme y comprar huevos si hiciera falta) alegando que era "comida casera". Mi excusa para todo ello; "es un servicio/favor que ofrezco de buena fe a los vecinos de la zona".
En un "Bottle Shop" de la zona donde principalmente venden vino y ya conocía al dueño tras charlar con él en otras ocasiones sobre vinos y tal, accedió a colocar un cartel en su caja registradora. Le pareció buena la idea y hasta me dijo que algún día pediría una. A mí me parecía genial, pues a parte de darme ánimos y esperanzas, me gustaba el target de clientela que tenía, ya que se trata en su mayoría de gente de clase media alta que les gustaba el "buen beber" y esto suele estar relacionado casi siempre con un "buen comer".
De hecho yo estaba tan contento que para acabar mi estrategia comercial ya que había visto hacer degustaciones de vino en el local, me animé a hacer una maravillosa tortilla (creo que la mejor que hice nunca) le quité los bordes, la troceé en cuadraditos con sus palillos clavados. Protegida con papel albal y todavía caliente la llevé para allá un viernes a las 6 de la tarde, hora punta de la semana donde la gente se aprovisionaba de bebida para la cena y para el fin de semana. Llegué con la tortilla decidido y optimista, pero nada mas entrar me di cuenta de que el propietario, el hombre que yo conocía, no estaba. Yo estaba interesado en que él la probara, para que supiera exactamente de qué hablábamos, del tamaño y sabor para poder hacer una buena promoción y además tener ese detalle con él y sus clientes ya que era para degustar en la hora de máxima hambre (a la salida de los trabajos). Pero él no estaba. En su lugar un joven sustituto que no sabía de qué iba el cartel que tenía ahí colocado y el cual no me ofrecía confianza como para "regalarle" la tortilla, no obstante, hablamos del cartel, "a eres tú el del cartel?", sí, tal, "y cómo es?", "pues mira, tengo una muestra..., si quieres probarla?", "..oh really??" yes tal.. bueno la probó y le gustó mucho por lo menos, pero ahí quedó todo. Me despedí y me fui con la tortilla.
Estaba un poco frustrado y no sabía qué c... hacer con la tortilla. Me acordé que un par de calles más abajo había otro "Bottle Shop" pero no había entrado nunca, no obstante fui a probar suerte. Entro y un tío de unos 40 años estaba cobrando en la caja y tenía dos clientes delante, yo me puse a su lado y esperé a que acabara de cobrar, inmediatamente después me lancé y ..!!ta-chann!! saqué un plato de una bolsa, quité el papel albal y apareció la tortilla con sus cuadraditos (menos uno el de la anterior tienda)... Podría haber salido bien, que el tío hubiera tenido buen feedback y dijera "oohh y esto??, se puede probar?, pues si quieres puedes darme un cartel ..." (tenía publicidad en la mano)...pero no, justo cuando la había desenvuelto y la vio, apareció una señora con una botella y el tío casi sin mirarme me hizo un gesto rápido con la mano de no noo, ya he cenado gracias.. y siguió cobrando pendiente como es lógico de sus clientes...el caso es que una vez que tengo un plato en una mano con todos los trocitos listos y en la otra el papel albal y la bolsa, no podía volver a ponerla dentro, sería un desastre, le insistí un poco y fue peor como nooo, noo., así que estaba vendido y no me quedó otra que girar el brazo y ofrecerle a la señora que compraba la botella, ella lo miró raro y pasó, luego dos chicas que vinieron en el acto lo mismo, unas risas y qué es eso y bueno, ni la probaron, ahí estaba yo, un viernes tarde con un plato en la mano de "no se qué" para ellos, ya frío y cada vez más reseco, habiendo "invadido" el local del tío que me decía con su desinterés total que sobraba ahí...así que cogí y me fui marchando, pero antes de salir le tendí la mano a dos señoras que veían vinos, una dijo "what´s it, is a pastel??" , y bueno, yo estaba ya un poco quemado y me daban ganas de tirársela a la cara..., bueeno no tanto, contesté correctamente que era salado, de patata y cebolla, y tal, la probó y le gustó bastante, no sin antes tirar sin querer medio trozo al parqué del local...y yo ya temía que viniera el otro con el palo diciendo vetee yaaa, así que me largué definitivamente.
Estaba a un km de casa y claro ahora continuaba con la tortilla en la mano, en la calle, había anochecido totalmente, y la vergüenza ya me la había dejado en el local así que sin guardarla continué calle abajo cual camarero llevando un plato a no sé dónde, mientras ofrecía degustar a la gente que me cruzaba, al tiempo que le daba una tarjeta de publicidad. El problema era que la iluminación de la calle cada vez iba a peor y claro no están acostumbrados a que alguien les "asalte" en una esquina, en mitad de la noche con un plato de "no sé qué" frío y ya costroso que a saber de dónde ha salido...alguno la probó, pero otros lo miraban y parecían pensárselo dos veces y nnnnoo, gracias... Ese día por lo menos ya tenía la cena lista.
Tras buzonear la zona durante tres noches y tener los carteles puestos dos semanas, adivinar cuántas tortillas he vendido: ... "0" (cero).
Así es, el "Sr, Bassat" estaría bastante descontento con mi actuación comercial (sobre todo a partir del segundo "Bottle Shop")... y yo ese día por la noche y el siguiente me sentí bastante decepcionado. Pero el otro día en el tren,
comencé a leer un libro que ya puedo recomendar a todo el que quiera vender alguna maldita cosa. El libro se llama "Punk Marketing" (de Richard Laermer y Mark Simmons), y bueno, aunque parezca que lo del "punk" se acerque más a tirarle la tortilla a la cara de la anciana, hace referencia mas a vender por canales no convencionales, acercándose más a la publicidad "de guerrilla". Y tengo que decir que me ha abierto los ojos, me ha sacudido y me ha preparado para emprender mil y una locuras que podrían funcionar, así que no me importa en absoluto no haber vendido ninguna tortilla, ya que la inversión total que he realizado a parte de mi esfuerzo no ha llegado a 10€.El problema y la respuesta a mi fracaso lo dio esa señora en el "Bottle Shop" preguntando "what´s it, is a pastel??", ese es el problema, en mercados donde hemos estado la gente se daba golpes por conseguir un bocadillo absurdo de bacon y huevo bastante caro, pero sabían lo que comían. En el caso de la tortilla falta explicar al consumidor lo que es, qué ingredientes tiene, cómo y cuándo se come. Posiblemente mi próxima acción con tortilla (esta vez con autorización) será con un fogón de gas un y un par de paneles informativos, ponerme en un mercado o en algún sitio en la calle a cocinar, ofrecer degustaciones y vender porciones y tortillas enteras mientras se inundan con el irresistible olor de la cocción. Así que toca aprender de los errores y probar nuevas fórmulas hasta conseguir el éxito. Estoy más animado que nunca.
¡Olé, olé y olé! Pero qué garra y qué fuerza tienes campeón. Claro que sí, hay que aprender de las cosas que no nos salen y encontrar la mejor manera de comunicar las excelencias únicas de tu producto y de tu servicio. Te animo a seguir adelante, y espero que algún día me des a probar esa tortilla, que parece que desde aquí la estoy oliendo. Mmmmm qué rica! Un besote, Victoria
ResponderEliminarTe estoy viendo por la noche, con la tortilla en la mano juas juas juas y las caras de susto de la gente.
ResponderEliminar2 sugerencias... un slogan tipo "More Spanish Than Paella" (q puede terminar siendo tu marca cuando vendas gazpacho etc) y un subtítulo explicativo "Tipical (o traditional) Spanish potato and onion omelette"
Y otra cosa, entérate del tema legal sobre la venta de comida, etc q m dijo Cura q allí hay leyes hasta sobre la altura de las barandillas d tu casa
Un abrazo, tortillero
Ya tío, de momento ha sido un "experimento", pero hoy tengo mi primer pedido de una tía que ha tenido que mirar en el "google" qué coño estaba comprando (hay hasta compradores compulsivos..), entonces le ha parecido guay!!, así que el próximo paso será sustituir los carteles por otros mas "documentados", en parte me mola que la desconozcan, pues eso supone una novedad.
ResponderEliminarY sí, gracias por el consejo legal, lo voy a ir mirando no vaya a aparecer un poli "mal desayunao" y le de por investigar...agurrr
Para almorzar, tazón de gazpacho y porción de tortilla por 25$. Que se preparen los australianos que ahí va Mr. Just.
ResponderEliminarY con esa actitud no me extrañaría que terminaras exportando a Sidney el sobrante de toros bravos catalanes.
Animoooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!
Que bueno just , la verdad esque es una idea cojonuda y te recomiendo que seas mas transgresor , se me ocurre que incluso tienes muchas formas de darle valor añadido a tu producto , por ejemplo una tortilla estrella con cebolla y pimientos asados que se llame viva frankie, con gráfica de Franco con camiseta pop y gorrito y bigote incluido ese tipo de cosas.. Y el riesgo de innovar , son las claves del éxito.
ResponderEliminarMucho animo y felicidades por este blog del cual soy desde ya admirador y seguiré en todo momento...
Un abrazote desde Canarias ....
Ivan
Claro que sí Mr Ortega, prometo ser mucho mas Punk, y lo mismo te digo, a ver si sacudimos el mercado a lo Richard Branson!! Un abrazo.
ResponderEliminarhabria que verte, tortillamen en ristre asustando a los transeuntes....soy un poli austrliano y esa noche duermes a la sombra juasjuasjuas. ya en serio, OLETUSHUEVOS (y los de tu tortilla)pero pienso q deberias darles mas tiempo (a los aussies) para q se acostumbren a ti, y a tus lokuras, asi la proxima vez estaran avisados de lo q les viene, y a lo mejor se arriesgan a probar tu misterioso delicatessen...muxa suerte en todos los disparatados proyectos q inicies y un abrazo de patata sin cebolla XD
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